Las políticas de habilidades, innovación en el puesto de trabajo y adopción tecnológica necesitan estar unidas
La competitividad en Europa depende tanto de la forma como se desarrollen las habilidades de la gente, como de crear puestos de trabajo donde esas habilidades puedan ser aplicadas plenamente, y continuar avanzando.
Desde AFEMCUAL trabajamos en el desarrollo de esa relación que, en España, cuenta con un sistema de formación profesional que favorece y estimula su aplicación en las políticas de formación, cualificación y empleo.
Por ello, nos parece importante destacar el mensaje principal de la conferencia de
Cedefop celebrada en Tesalónica del 29 al 30 de junio pasado, en la que
investigadores, responsables políticos, empleadores, sindicatos y partes
involucradas, exploraron nuevas evidencias disponibles sobre la forma con que la
práctica en los puestos de trabajo influye en el desarrollo de las habilidades,
productividad y calidad de los empleos.
El contenido de este post de AFEMCUAL se corresponde con la reciente nota de Cedefop, Skills, productivity and job quality: why Europe competitiviness runs through the workplace? Skills, productivity and job quality: why Europe's competitiveness runs through the workplace | CEDEFOP
A partir de los resultados obtenidos en el European Training
and Learning Survey[1]
de Cedefop, junto a la evidencia disponible del European Skills and Jobs Surey[2], los asistentes a la
conferencia pudieron examinar con detalle los factores que ayudan a los trabajadores a
desarrollar sus habilidades a lo largo de sus carreras profesionales, y qué previene
a las organizaciones de hacer todo lo que pueden para maximizar el talento
alcanzado.
Más allá del reto de la oferta de habilidades: el reto de
usar las habilidades
A partir de la información disponible, existió acuerdo en
que el reto de Europa no consiste solo en producir más habilidades. También depende
de realizar un mejor uso de las que ya existen. Un estudio de Cedefop, basado
en el European and Skills Survey, estimó que las habilidades que están actualmente
disponibles en la población laboral europea se redujeron alrededor de una
quinta parte de las que son necesarias para que los trabajadores se desempeñen
a su máximo nivel de productividad. Al mismo tiempo, alrededor del 40% de los
trabajadores europeos reportan que son incapaces de utilizar plenamente sus
habilidades en los empleos en que se desempeñan.
La evidencia sugiere que para aumentar la productividad se requiere:
- Invertir en educación y
formación
- Construir puestos de
trabajo que permitan a las personas aplicar, desarrollar y expandir sus
capacidades
El aprendizaje ocurre todos los días, pero los puestos de
trabajo determinan cuánto.
A menudo, la respuesta intuitiva a la escasez de habilidades
suele ser invertir en más formación. Mientras que la formación sigue siendo
esencial, nuevas evidencias procedentes del European Training and Learning
Survey de Cedefop, confirman que tan solo es una pequeña parte del dibujo.
El estudio citado, que obtiene y procesa la información de más de 44.000
trabajadores de todos los países de la Unión, Islandia y Noruega, descubrió que
prácticamente la mitad de los trabajadores europeos no recibe formación
organizada por los empleadores, y, además:
- Muchos trabajadores
desarrollan sus habilidades por medio del autoaprendizaje incluyendo la
observación de los compañeros, experimentación, resolución de problemas y
reflejo de la experiencia.
- Los trabajadores que
participan en la formación formal son los que también presentan una mayor
probabilidad de participar en el aprendizaje informal.
De forma más importante aún, el estudio señala que los
impulsores más potentes del desarrollo de las habilidades son las condiciones en
que trabaja la gente. Los empleados probablemente pueden participar en el
desarrollo de sus habilidades cuando tienen:
- Autonomía para tomar
decisiones en su trabajo diario
- Motivación para aprender,
tanto por el interés personal o por las normas e incentivos relacionadas
con el puesto de trabajo.
- Claras necesidades de
desarrollo
Por otro lado, las culturas de puesto de trabajo se
construyen alrededor de una competencia constante entre individuos que parecen desanimados
a aprender y desarrollar sus habilidades.
Calidad del trabajo y competitividad al alcance de la
mano
Desde AFEMCUAL, estos resultados contrastan la idea de que las habilidades, la productividad y la calidad de los empleos son cuestiones distintas para la política. Nada de eso ocurre en la realidad en el ámbito de la formación, cualificación y empleo.
Si el aprendizaje depende de factores como el diseño del empleo, las
prácticas de gestión y la cultura del puesto de trabajo, entonces la calidad
del empleo es una condición que puede permitir que las habilidades se desarrollen en
primer lugar. Este resultado tiene implicaciones directas para la
implementación de la Europa de las habilidades, la agenda Industria 5.0 y las
próximas iniciativas sobre calidad de los empleos, que van dirigidas a situar a
las personas en el centro de las transformaciones económicas de Europa.
El reto es formidable. La información procedente de la European Company Survey[3] muestra que tan solo un 20% de las empresas europeas tienen las condiciones organizativas necesarias para construir la ventaja competitiva de los trabajadores a partir de sus habilidades. El mismo reto surge con relación a la Inteligencia Artificial, IA.
Mientras que
el Skills Survey de Cedefop muestra que el 42% de los trabajadores cree que
necesitan desarrollar sus habilidades de IA, solo un 15% informa estar participando
en programas de formación relacionados con la IA. Si se pretende corregir esta brecha se va a requerir mucho más que aumentar la provisión de formación. Es por ello que se sugiere a las organizaciones que promuevan la creación de puestos de trabajo que animen a los trabajadores a formarse de
manera continua, conforme las nuevas tecnologías van siendo introducidas.
Por otro lado, las pequeñas y medianas empresas, que a
menudo tienen capacidades limitadas para rediseñar los contenidos de los empleos o introducen las
nuevas tecnologías por su propia iniciativa, deben entender que la cooperación
con los proveedores de formación, las redes de negocios y los agentes sociales
serán esenciales.
De la evidencia a la acción
Desde Cedefop se concluye que la mejora de la competitividad
de Europa dependerá tanto de la inversión en las habilidades de la gente, como
de crear puestos de trabajo en los que estas habilidades puedan ser utilizadas
plenamente, desarrolladas de forma continua y trasladadas a empleos de mejor
productividad, innovación y calidad. Para hacer eso, las políticas de habilidades,
de innovación en el puesto de trabajo y de adopción tecnológica necesitan estar
unidas.
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