Un estudio reciente de CEDEFOP, denominado European Training and Learning Survey (ETLS) confirma que alrededor del 50% de los trabajadores europeos no reciben una formación promovida y organizada por sus empresarios.
Desde AFEMCUAL, la pregunta inmediata es, ¿quién debe
atender esa necesidad y de qué forma se debe desarrollar la formación
realmente?
Por medio del ETLS se cuenta con abundante información
procedente de datos correspondientes a 44.000 trabajadores pertenecientes a los
27 estados miembros de la Unión Europea, Islandia y Noruega. Información
obtenida entre los meses finales de 2023 y los primeros de 2024. A diferencia
de otros estudios sobre los procesos de aprendizaje, el ETLS de CEDEFOP va más
allá del análisis de las tasas de participación y de las horas de formación para examinar
qué es lo que conduce al desarrollo de las habilidades y quién, el trabajador o
el empresario, es el responsable de que se materialice esa formación.
Los principales resultados del ETLS han llamado la atención de
AFEMCUAL y por ello, se presentan en esta nota que resume las principales
conclusiones del informe reciente de CEDEFOP[1].
El factor puesto de trabajo
El desarrollo de las habilidades no se produce solamente por
un único factor, sino que es el resultado de una serie de factores que tienen
su origen en la interacción entre el individuo y su puesto de trabajo.
Motivación, oportunidad y habilidades, todas ellas juegan un papel fundamental,
y, a su vez, las tres se ven influenciadas por el contexto, así como por las
decisiones personales.
La motivación para aprender no puede ser tratada como una
característica puramente individual. El sueldo, el apoyo de la gerencia,
la progresión de la carrera profesional y las normas de aprendizaje que rigen en el puesto de trabajo influyen en la participación del trabajador en
actividades de formación o no, y la medida en que lo hace. Por ello, si en una determinado contexto los
trabajadores aparecen desconectados de la formación, el problema puede estar en
las condiciones del entorno laboral bastante más que en sus actitudes.
Esto tiene implicaciones directas para la Unión
Europea y los estados miembros a la hora de diseñar y establecer los objetivos de la
política de habilidades. Entre los más reconocidos predictores del crecimiento
de las habilidades se encuentran:
- Autonomía del puesto de
trabajo y apoyo gerencial al aprendizaje
- Tener claros los objetivos
de aprendizaje y saber qué necesidades se tienen que atender
- La percepción de que el
aprendizaje importa para la progresión de las carreras
- Cargas de trabajo
manejables que dejan espacio para la reflexión y el desarrollo
Ninguno de estos son rasgos puramente personales, todos se
encuentran condicionados por la organización del puesto de trabajo y su
gestión. Además, las culturas competitivas del puesto de trabajo, donde la
actuación individual se compara regularmente, están relacionados con niveles más
bajos de desarrollo de habilidades. Cuando el foco se desplaza a los compañeros más destacados en vez de construir conocimiento compartido, las condiciones del
aprendizaje tienden a destruirse.
La imagen completa
Los trabajadores, regularmente, aprenden observando a sus
colegas, probando nuevas aproximaciones, leyendo y reflexionando sobre su
propio tiempo, y lo hacen con mayor frecuencia cuando la formación organizada
por el empresario es limitada o no satisface sus necesidades. Si esto compensa
plenamente la falta de provisión formal permanece como una cuestión sin
resolver.
Uno de los hallazgos más contrarios a la intuición se relaciona con
aquellos que se sienten menos preparados. Los trabajadores que se sintieron
menos capacitados al comienzo del estudio de CEDEFOP estaban también entre los que habían
desarrollado al máximo su aprendizaje hasta el final, sugiriendo que reconocer la brecha es a
menudo el primer paso para avanzar hacia su corrección.
Construir las condiciones del aprendizaje, implicaciones
políticas
Conforme Europa mantiene el objetivo de competitividad y resiliencia por
medio de transiciones gemelas, asegurar que las habilidades de los
trabajadores guarden relación con las cambiantes demandas del mercado laboral se convierte en una cuestión fundamental. Incluso, los datos muestran que esto
rara vez ocurre sin condiciones deliberadas del puesto de trabajo que le den
apoyo. Los puestos de trabajo que conectan el aprendizaje para el desarrollo de
carreras, y dan a los trabajadores una autonomía genuina, consistentemente
producen mejores resultados que aquellos que no.
Tanto la Unión de las Habilidades como el marco de la
Industria 5.0 sitúan los puestos de trabajo centrados en humanidades en el corazón
de la estrategia económica europea. Los hallazgos de ETLS dan a esta ambición un
fundamento concreto.
Muestra que el aprendizaje ocurre cuando los trabajadores
tienen autonomía, apoyo y una razón genuina para crecer, y que son las
condiciones de diseño del puesto de trabajo, no la disposición individual el determinante de ese aprendizaje, de modo que alguna política puede tener influencia.
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