Inteligencia artificial: Riesgo de automatización y potencial de empleo

La OCDE señala en un informe1 sobre el futuro del trabajo, que el 14% de los empleos a nivel global tienen riesgo de automatización dentro de las próximas dos décadas, en tanto que hasta un 32% podrían cambiar de forma radical, como consecuencia de la inteligencia artificial. Sin embargo, esta tecnología lejos de ser considerada una amenaza, podría acabar creando muchos más empleos de los que destruye.

El Foro de Davos así lo cree, y en su estudio “Future of Jobs Report 2020,” señala que, en balance final, 85 millones de puestos de trabajo serán desplazados, pero que 97 millones nuevos se crearán en 26 países hacia 2025. El estudio ni siquiera prevé aumentos del desempleo como consecuencia de la innovación tecnológica. En el Gráfico siguiente, tomado del informe de la OCDE, la situación de España es especialmente complicada, siendo uno de los países más afectados por la automatización en las distintas categorías de empleos considerados, un proceso que ya es perceptible en la actualidad.



Hay muchos beneficios derivados de la tecnología. Así, hacia 2030, la inteligencia artificial supondrá que el PIB mundial alcance los $15.7 trillion, un 26% de aumento respecto de la cifra actual, de acuerdo con el Estudio sobre Inteligencia artificial de PwC2. Para situar en contexto las cifras, ese PIB incrementado alcanza un volumen similar al actual de China e India, ambos sumados. Mientras que la inteligencia artificial automatizará algunos empleos, el estudio señala que “las pérdidas de empleo por la automatización serán compensadas a largo plazo por los nuevos empleos creados como consecuencia de una economía más próspera y floreciente gracias a las nuevas tecnologías”.

Parece claro que la inteligencia artificial automatizará numerosos puestos repetitivos y algunos de ellos peligrosos en las cadenas de montaje de la industria. La tecnología cambiará la naturaleza del trabajo en muchos otros empleos, permitiendo a los empleados concentrarse en tareas de alto valor añadido que requieren frecuentes interacciones personales. Los nuevos puestos empoderados crearán beneficios tanto para las empresas como para las personas, que tendrán que ser más creativos, estratégicas y emprendedoras.

De igual modo, los impactos y beneficios de la inteligencia artificial no serán iguales para todos. Las empresas y los gobiernos deben asegurar que la mayor parte de la gente se pueda beneficiar de la brecha digital y que esta no incremente las desigualdades que ya existen.

Con relación a los beneficios de productividad y consumo de la inteligencia artificial, las empresas y los gobiernos tendrán que colaborar en el desarrollo de iniciativas masivas de reskilling (recualificación) y upskilling (aumento de cualificación) que ayuden a los empleados a prepararse para los nuevos empleos del futuro.

El aumento de la digitalización provocado por el COVID-19 está acelerando las tendencias descritas, y así, a mediados de los años 30, conforme la inteligencia artificial avance y se haga más autónoma, el 30% de los empleos y hasta un 44% de los trabajadores de bajo nivel educativo, se encontrarán en riesgo de automatización.

De modo que en cinco años, la mitad de los trabajadores necesitará de algún tipo de programas de upskilling o reskilling para prepararse para los cambios en el mundo del trabajo. El acelerado ritmo de cambio técnico y la necesidad de atender a una población masiva y dispersa a nivel mundial, requiere la creación y adopción de nuevos modelos de formación que preparen a los trabajadores para un futuro basado en la inteligencia artificial. Las empresas tienen que considerar las actividades de upskilling y reskilling como una inversión en el futuro de la organización, nunca más, un gasto. Colaborar con las instituciones educativas y formativas será una necesidad, no una obligación.

En particular, las empresas deberán invertir en el desarrollo de las soft skills de sus empleados, aquellas que la inteligencia artificial no puede replicar. En este mundo en cambio, el valor de la creatividad, del liderazgo y la inteligencia emocional irá en continuo aumento, permitiendo superar las desigualdades y preparando las condiciones para que se construyan una cultura organizacional y de gobierno fuertes en las empresas.

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