Más sobre formación y nivel de empleo

El estudio de la EPA realizado por el INE con las variables de la submuestra correspondiente a 2013 arroja interesantes resultados a tener en cuenta por las políticas activas de empleo.

AFEMCUAL observa que dicho estudio indica que el nivel de formación alcanzado por la población es fundamental de su relación con el mercado laboral.

Así, por ejemplo, quienes declaran que tan solo tienen “programas de formación básica”, el 63,18% del total, alrededor de 24.412.300 personas, son igualmente los que presentan más bajas tasas de actividad, un 50,05% y mayores tasas de desempleo, 32,48%.

De los niveles de formación estudiados por el INE, “protección del medio ambiente”, “informática”, “ciencias de la vida”, “ciencias sociales y de comportamiento” y “agricultura, ganadería y pesca”, conforman un primer grupo con tasas elevadas de actividad por encima del 85%. El acceso a la formación superior garantiza niveles más elevados de actividad.

En “protección del medio ambiente” se registran tasas de actividad muy equilibradas entre hombres y mujeres, si bien también se presentan tasas de desempleo muy elevadas, 32,04% superiores a la media. En este caso, con una clara ventaja de las mujeres, 17,99% frente a los hombres, 45,27%.

En “informática”, las tasas de actividad de hombres y mujeres se distancian en casi 8 puntos porcentuales. Las tasas de paro se sitúan por debajo de la media, 16,19% y no se observan diferencias por sexos.

En “ciencias de la vida”, las tasas de actividad son igualmente elevadas, un 86,5% con una diferencia entre los dos sexos reducida de apenas 2 puntos. También éste es un nivel de formación con tasas de empleo elevadas, 75,78% y las tasas de paro se sitúan por debajo de la media, 12,4% ampliándose la diferencia entre los dos sexos a 4 puntos.

En “ciencias sociales y de comportamiento”, las tasas de actividad por sexos se vuelven a separar en 4 puntos, menos que la media, y producen altas tasas de empleo y  tasas de paro igualmente inferiores a la media, tanto para hombres como mujeres.

Por último, en este primer grupo, “agricultura, ganadería y pesca” marca también una diferencia entre sexos en las tasas de actividad de cuatro puntos, inferior a la media, con tasas de empleo elevadas, 67% y prácticamente iguales entre hombres y mujeres, y tasas de paro algo superiores, 21,28% que en el caso de las mujeres, 19,54% son inferiores a la media, y también a las que registran los hombres, 21,71%.

Los niveles de formación en “derecho”, “veterinaria”, “arquitectura y construcción”, “humanidades”, “matemáticas y estadística”, “formación de personal docente y ciencias de la educación”, y en menor medida, “transporte, seguridad e industrias manufactureras”, son los que presentan tasas de actividad de las mujeres superiores a las de los hombres.

En “derecho”, por ejemplo, la tasa de paro 12,4% es inferior a la media, tanto en hombres, 8,74% como mujeres, 16,04%. En “veterinaria”, la tasa de paro 24,16% se acerca a la media, pero es claramente inferior entre las mujeres 22,39% que entre los hombres, 25,24%. En “humanidades”, la tasa de paro 14,44% se sitúa por debajo de la media tanto para hombres, 15,4% como mujeres, 13,93%, también inferior a la masculina.

Por último, las tasas de desempleo más bajas se presentan entre los que han estudiado “matemáticas y estadística”, “ciencias de la vida”, “derecho”, “servicios de seguridad” o “humanidades”, por debajo del 14,44% en todos los casos.

Las tasas de desempleo de las mujeres por debajo de los hombres se registran solamente en “veterinaria”, “servicios personales”, “desarrollo personal” y “protección del medio ambiente”.

AFEMCUAL valora de forma muy positiva este tipo de estudios, ya que resultan esenciales para que los orientadores profesioanles, y en general, los responsables de las políticas activas de empleo, puedan planificar adecuadamente sus actuaciones.


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