CEDEFOP ha celebrado durante el pasado mes de julio, Juventud Europea, prestando la máxima atención a uno de los objetivos más importantes en la vida de una persona joven: la transición de la educación al empleo.
En AFEMCUAL compartimos este entusiasmo de CEDEFOP por los
jóvenes europeos, entendiendo que son el fundamento de nuestra futura población
laboral y de nuestro futuro. En la actualidad, hay alrededor de 73 millones de
personas con edades entre 15 y 29 años en la Unión Europea según datos de Eurostat 2026.
Por otro lado, Europa está experimentando un profundo ajuste
demográfico que tiene un impacto directo en el mercado laboral. De modo que, al mismo tiempo que millones
de trabajadores se retiran cada año y los empresarios de todos los sectores tienen
que hacer frente a déficits de competencias y cualificaciones para cubrir los
puestos de trabajo que ofertan, la transición de los jóvenes al mundo laboral cobra una mayor relevancia, de modo que hacerla más exitosa y eficiente se convierte en un objetivo principal de las políticas activas de empleo.
La educación y formación como vectores clave de este reto.
Alrededor del 49% de los estudiantes de secundaria superior
en la Unión Europea están participando en programas de formación profesional,
lo que demuestra el importante papel que desempeñan las trayectorias vocacionales
cuando se trata de preparar a la gente joven para el mercado laboral.
Además, cerca de 3 millones de alumnos participan en actividades
formativas en toda Europa, muchos de ellos, combinando el aprendizaje en aula con la actividad
práctica en los centros de trabajo, y de ese modo, contribuyendo de forma eficaz a
cerrar la brecha que existe entre educación y empleo.
Pese a estas oportunidades, AFEMCUAL constata un dato
relevante a tener en cuenta. Alrededor de 7,4 millones de jóvenes, de ellos el
11,1% con edades entre 15 y 29 años, no se encuentran ni trabajando en un
empleo, ni participando en un programa de educación o formación (NINI). Los
expertos sostienen que este colectivo, que muestra una resistencia a bajar, representa no solo una pérdida significativa
de talento potencial para la economía europea, sino también un aviso de que la
transición de la formación al trabajo no es igualmente accesible para todos.
Los datos estadísticos destacan tanto la escala de oportunidades como la urgencia de los retos. Desde esta perspectiva, los expertos consideran que la inversión en educación y formación profesional de alto nivel, en prácticas, orientación profesional y en la construcción de trayectorias inclusivas hacia el mundo del trabajo, es esencial, no sólo para equipar a los jóvenes con las habilidades que necesitan, sino también para ayudar a Europa a atender la escasez de empleo, fomentar la innovación y reforzar la competitividad de largo plazo.
Desde CEDEFOP la transición del aprendizaje en aula al puesto
de trabajo en la práctica laboral es una cuestión de máxima importancia y
prioridad que requiere explorar de qué modo se produce dicho proceso en toda
Europa, y para ello, utilizando la información procedente del Índice Europeo de
Habilidades European Skills
Index (ESI), examinar con detalle que factores son los que animan la
movilidad del aprendizaje para los docentes y los aprendices.
El ESI de CEDEFOP es un indicador compuesto que mide la
gestión de los sistemas de habilidades de la Unión Europea. El ESI mide la distancia
que presentan los países de la gestión “ideal”. La gestión ideal se elige a partir
del resultado más avanzado logrado por cualquier país a lo largo de un período
de 7 años. La gestión ideal se establece en una escala de 100, y de ese modo,
las puntuaciones de los países se pueden comparar.
El ESI está integrado por tres pilares: desarrollo de habilidades,
activación y ajuste, de modo que cada uno mide un aspecto distinto del sistema
de habilidades. La base del ESI son 15 indicadores individuales pertenecientes
a distintos organismos internacionales. Las puntuaciones se calculan entre los
países al nivel del indicador y se promedian a distintas capas, de modo que
finalmente se forma la puntuación del índice.
A modo de ejemplo, un índice (o pilar, sub-pilar etc.) de 65
sugiere que el país logra el 65% de la gestión ideal. De modo que todavía existe
un 35% de actividad para la mejora. Una puntuación de 100 corresponde a
alcanzar la “frontera”, que es el objetivo máximo de gestión logrado con ese
indicador. Una puntuación de 0 corresponde al caso de más baja gestión. Más
información del índice se puede obtener de https://www.cedefop.europa.eu/en/projects/european-skills-index-esi.
Volviendo de nuevo a la cuestión fundamental de la movilidad
del aprendizaje para los docentes y los aprendices, CEDEFOP emplea para tal
fin, otro índice, el denominado, índice marcador de movilidad IVET Mobility
Scoreboard, que señala cómo las políticas basadas en evidencias pueden
ayudar a convertir la educación en empleo, y una oportunidad potencial.
Este IVET de CEDEFOP es un instrumento que ayuda a la
elaboración de políticas en el área de la movilidad internacional del
aprendizaje. Su ámbito se limita a la Unión Europea y los responsables de las
políticas nacionales, las instituciones de formación profesional, las agencias
especializadas en movilidad, las empresas involucradas en la movilidad, las
instituciones de orientación, el personal que participa en las actividades de
movilidad, los aprendices y sus organizaciones, expertos, investigadores y el
público en general.
Más información se puede obtener de IVET en https://www.cedefop.europa.eu/en/tools/mobility-scoreboard.
CEDEFOP hace un llamado a las entidades especializadas, los
profesionales, docentes, estudiosos y el público en general, a explorar los
datos disponibles, las políticas y las prácticas que están ayudando a los
jóvenes europeos a construir mejores estrategias para abordar las transiciones
de las aulas a los puestos de trabajo.
Traducción libre de AFEMCUAL de la nota de CEDEFOP
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